La pregunta es si nos encontramos ante la implantación de auténticos sistemas de verificación o de control poblacional.
El problema no es la herramienta, sino el uso que hacemos de ella
La responsabilidad del acceso a internet de los menores es principalmente de los padres. Ellos son quienes tienen que ejercer el control.
Los educadores están llamados a formar a padre e hijos en las nuevas tecnologías para que tengan conocimiento de las ventajas y los riesgos que nos podemos encontrar.
En la red hay multitud de sitios no deseables, no solo “contenido adulto”, también apuestas, violencia, compras ilegales, apología del terrorismo, ciberbullying, sexting, grooming, sitios malintencionados, engañosos, TikTok, el peligro de la adicción.
Y no son los únicos riesgos…, quienes trabajamos digitalmente lo sabemos bien.
Considerar que no es posible proteger a los menores en el entorno digital, si no es a través de la intervención del Estado, es una enorme equivocación.
Por tanto, antes de intervenir en la vida de las personas, antes de no buscar soluciones de verdad, antes de colocar un dispositivo conectado a internet en las manos de los menores, hay que tener todo el conocimiento del entorno, saber configurar bien los equipos y no exponer a nuestros hijos a amenazas innecesarias.
No se trata de prohibir a los menores el acceso a Internet, sino educar y controlar su uso por quienes deben hacerlo, los padres y los educadores.

Soluciones reales
La solución real a los peligros del acceso a internet de los menores requiere de la utilización de medidas, unas analógicas y otras técnicas, que combinadas y bien utilizadas, pueden impedir de forma efectiva el acceso de los menores a cualquiera de dichos sitios.
Nadie ha pensado sobre esa práctica, que todos hemos observado, de algunos padres que les dan el móvil a los niños como “niñera digital”, para que no molesten en una comida. Nadie ha pensado que se debería posponer la edad a las que se les proporcionan Smatphones a los niños.
Una auténtica y verdadera educación digital para padres e hijos, que aumente la relación de confianza entre ellos, que otorgue grados de responsabilidad según la edad para el uso de los dispositivos, que alerte sobre el uso de los datos personales en la red, y promueva ayudarles a encontrar contenido de calidad y que sepan distinguirlo del inapropiado.
Y también, es básico el conocimiento e implantación de medidas técnicas en los dispositivos que les damos para que ayuden a proteger a los menores.
Para ello existen dos vías
Una es la configuración por separado que permiten algunas aplicaciones para un control efectivo en sus accesos y en el uso de las diferentes opciones. Con una configuración adecuada, estas aplicaciones pueden quedar listas para que los menores la utilicen sin riesgos.
La otra son las Apps de control de contenidos en internet que podemos encontrar en el mercado como, Secure Kids, Qustodio, Windows Live Family Safety, Family Time, Kids Place, Norton Family, Eset Parental Control, Spyzie, Kidoz, Family Link de Google, etc., un amplio abanico de herramientas sencillas de utilizar y la mayoría económicas en su versión premium.
Es más, algunas de estas aplicaciones, como Family Link de Google, quitan el control parental a los 14 años, a los 16 años, ¿esto no se va a regular?

Control poblacional
El nuevo sistema de verificación de acceso a páginas web de contenido “adulto”, a través de una App cuya mayoría de edad tiene que acreditar el estado, es un control poblacional en toda regla revestido con piel de cordero.
Aparte de que solo trata una parte del problema, además atenta contra la libertad individual y la intimidad de las personas.
Un sistema envenenado con el que entras automáticamente en una base de datos, otra más, en la que nadie sabe con qué fin va a ser usada por parte de la administración pública o de las empresas afines subcontratadas.
Sistema del que ya se ha alertado por parte de varias organizaciones en cuánto a sus peligrosas brechas de seguridad.
Además, hoy es un sistema de verificación sobre este tema concreto, pero, ¿quién nos asegura que se pueda extender a otros contenidos en el futuro?
Se abre una peligrosa puerta al control de las personas, restringiendo el derecho a la intimidad también en el ámbito digital.



